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Posted On 11/17/2007 23:28:27
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EL PROBLEMA NO ESTA EN LA SABANA

EL PROBLEMA NO ESTA EN LA SABANA



Fue realmente lamentable escuchar al honorable señor Presidente de la
República, invertir los papeles en la atribución de responsabilidades
por las consecuencias nefastas de la tormenta Nouel.


La gente que construye en lugares desprotegidos es víctima, y no
responsable, de la situación. Es la inequidad de la sociedad que
estamos construyendo lo que los empuja a una suerte que nadie escoge
por gusto, ni por desequilibrio personal. Para contradecir esa infamia,
me permito señalar siete iniquidades causales, y de las cuales
responsabilizo a los últimos gobiernos que hemos tenido, incluyendo al
actual.


En primer lugar, inequidad entre el campo y la ciudad en la construcción de obras. Esto provoca una atracción de gente del campo a vivir en la ciudad, y ellos son los que hacen construcciones inseguras.


En segundo lugar, inequidad en el estilo de vida.
Tenemos gente que vive como si estuviera en Suiza, en dólares o euros,
y gente que vive en pobreza extrema. Esta es la gente que coge una yola
para emigrar a Puerto Rico, o, que viene a la capital y construye en la
rivera de un río. Paradójicamente, cuando logran emigrar ellos son
quienes, con sus remesas, logran el milagro de nuestra macroeconomía.


En tercer lugar, inequidad en la redistribución de ingresos.
Mientras el país se mantiene a la cabeza en América Latina, en
crecimiento macroeconómico, la mayoría de la población no encuentra
salida a sus problemas.


En cuarto lugar, inequidad en la escala de salarios.
Mientras supuestamente hay gente que gana hasta un millón de pesos
mensuales, el salario mínimo sigue en $6000, y médicos, maestros y
agrónomos reciben sueldos que algunas veces no llegan a los $15,000.00.


En quinto lugar, inequidad en la construcción de viviendas por parte del Estado. En los últimos años prácticamente se ha abandonado la construcción de
viviendas populares [tal como hizo el dictador Trujillo con el INVI y
los barrios de mejoramiento social, e incluso el régimen nefasto de
Balaguer con los multifamiliares], mientras el Estado prefiere
construir viviendas para los ricos, como se hizo en la Máximo Gómez, y
en la Ortega y Gasset.


En sexto lugar, inequidad en el control público. Se controla a los chóferes, para que no aumenten el pasaje, y a los colegios para que no suban la matrícula, pero, se permite a los importadores de vehículos y electrodomésticos, a fijar precios sin ningún control, a los bancos, a establecer los intereses más altos del mundo, a los constructores de viviendas, a subir y subir los precios, hasta que la gente común no los puede alcanzar.


En séptimo lugar, inequidad en la construcción del Metro.
Se ha preferido sacar dinero de Educación y Salud, hacer nuevos
préstamos, y dejar en segundo plano la oferta de servicios públicos de
calidad, todo por la obsesión megalómana de construir un metro. Solo
hay que imaginarse cuantas viviendas populares se habrían construido
con ese dinero, para una obra que apenas va a resolver el problema de
transporte de un 10% de la población.


Estas son las verdaderas causas, y no la gente que perece por no tener una
vivienda adecuada, señor Presidente, pues, como siempre ha dicho el
pueblo: ‘La fiebre no está en la sábana’.


Jose Rafael Dunker

 

10 de Noviembre del 2007.



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